viernes, 8 de marzo de 2013

A Aranjuez por el Alto del Pingarrón.
Cuatro Vientos - Aranjuez (II)

Bueno aquí estamos de nuevo, otro madrugón, y van .... Por segunda vez rumbo a Aranjuez, pero esta vez queremos ir por un sitio diferente. Tenemos ganas de conocer el Alto del Pingarrón, del que hemos leído algunas cosas en otros blogs, y parece ser que es un cuestón, corto, pero un cuestón.
Esta mañana de domingo, hemos quedado a las 7:30, como siempre, en el garaje.  Bajo tarde, también como siempre.  (Perdona Jorge).
Hoy vamos a tener compañía, se unen a la expedición mis amigos Javi y Alberto y el cuñado de éste, Fernando, al que ya conozco de algún día que hemos ido a la Casa de Campo a montar. Son puntuales a la cita, y los cuatro salimos dirección anillo ciclista en avenida de los Poblados, donde hemos de recoger a Javi.  Una vez todos juntos, nos ponemos en marcha, listos para disfrutar de otro día estupendo pedaleando y compartiendo ruta con los amigos.
Seguimos el camino de siempre hasta la rotonda de San Martín de la Vega, bajando La Marañosa, giramos hacia el fantasmal Gózquez de Abajo, (me gusta la ermita escondida entre viejos edficios que se encuentra en este poblado abandanado, me recuerda a las del las películas del Oeste.


Alto de La Marañosa, esperando a Jorge.
Aquí viene.

Salimos a la carretera que va hacia Morata y pasado el puente, nos salimos por una pista a la derecha, que nos va a llevar al Alto del Pingarrón, pasando antes por la urbanización Vega del Pingarrón, (indicada en un cartel al comienzo de esta pista).  Pedaleamos con el Jarama a nuestra derecha y unos cortados a la izquierda. Tras unos 6 ó 7 km., la pista gira a la izquierda por un paso que se abre entre estas elevaciones, y después de comprobar que vamos bien, tomamos una pista a la derecha que nos va a llevar al Pingarrón.

¿Vamos bien?


Acercándonos a las primeras cuestas del Pingarrón

 


Unos metros más adelante se les borró la sonrisa.

Comenzamos a subir, voy el primero y con ganas de enfrentarme a la subida. Según avanzo voy viendo las rampas al fondo, ¡madre mía, que subidita!, empiezo a subir piñones, me dejo los dos más grandes en la reserva, por lo que pudiera venir.
Y erectivamente vinieron, vinieron unas rampas que convertían la subida en un auténtico muro, además de la inclinación, que por sí sola ya hace la subida muy exigente, el terreno está bastante descompuesto, y tienes que subir sorteando como puedes las piedras más gordas, porque como las pilles con la rueda delantera, pones pie a tierra si o si, y luego es imposible arrancar con esa inclinación. Y justamente eso es lo que pasó a Javi, que era el que me seguía en la subida, y al que escucho a mi espalda lamentándose por una piedra que le hace pararse. Yo continuo, con un poco de cuidado y otro poco de suerte y muchos riñones, sigo en la cuesta subido a la bici, pero a estas alturas he utilizado los piñones que había reservado, voy haciendo el molinillo y ya con pocas fuerzas. A la vuelta de una curva, veo que falta poco para que afloje la pendiente, pero antes, a unos 30 metros hay un pequeño escalón muy pendiente y con mal firme, ya voy muy cansado, creo que no lo voy a superar y echo pie a tierra.
Esperando a que los demás me alcancen, aprovecho para hacerles unas fotos, mientras veo como suben andando y empujándo la bici, lo que les queda del "Muro de las Lamentaciones". El Pingarrón nos ha derrotado, pero he disfrutado de la experiencia y espero volver pronto para intentarlo de nuevo.
No, no está trucada, la cuesta es así de dura.

¡Vaya muro! Parece que las bicis se niegan a subir.
Acabadas las cuestas, llegamos al final de la subida, desde donde se disfruta de unas buenas vistas y se ve a lo lejos la silueta de la cementera de Arganda.

Seguimos la pista a la derecha que nos llevará, por lo alto de los cortados, hasta el pueblo de Titulcia, atravesamos el mismo para salir a la rotonda del otro lado del pueblo, que atravesamos para tomar la carretera dirección Villaconejos, y enseguida, a unos 200 metros, salirnos a la derecha por una pista que nos llevará hasta el Puente de la Reina, ya muy cerca de Aranjuez. Al tomar esta pista, nos acordamos del golpe que se llevó aquí Jorge, la primera vez que fuimos a Aranjuez, como da fe el parche que lleva a la altura de la rodilla de su culot de invierno.
Al fondo, Titulcia.

Curro Romero y su cuadrilla. ¡Vaya pose torera Jorge!
Tras dejar atrás el Puente de la Reina, cruzamos la carretera por un pasadizo, un kilometro más, y ya vemos las primeras casas a las afueras de Aranjuez.
El Puente de La Reina,
Ya en esta última parte del viaje, disfrutamos del paisaje rivereño y de los monumentos de este bonito pueblo. Unas fotos más y a la estación de Renfe, donde cogeremos el tren de vuelta a casa.



Los Cinco Magníficos.


Volviendo a casa.
Regreso a casa un poco cansado pero contento, he disfrutado mucho de la ruta y de la compañía.

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